Hugo Blanco regó el aroma de café por el mundo entero

HUGO BLANCO 3

Sala de redacción Revista Arpa y Acordeón

El compositor, arreglista y maestro del arpa falleció en Caracas el pasado 14 de junio, pero su legado sigue indeleble en piezas que trascendieron fronteras como Moliendo café y el villancico El burrito sabanero

Hugo Blanco (12940-2015) fue amigo del folclor colombiano, en especial de los músicos vallenatos radicados en Caracas y de nuestro medio comunicacional. En muchas ocasiones colaboró en eventos que realizamos con la Embajada de Colombia en la capital venezolana.

En su dilata carrera musical que abarcó cerca de seis décadas, logró reconocimiento internacional como compositor, arreglista, productor y como uno de los mejores arpistas del mundo. Se paseó por diversos géneros de la música tradicional venezolana. Junto a Simón Díaz y Chelique Sanabria legó a su país temas emblemáticos del cancionero popular.

El maestro Hugo Blanco recibiendo de Judith Martínez reconociemiento por su apoyo a nuestro medio comunicacional

Como innovador, fue el primero de su generación en incursionar en el merengue, el ska, reagge y un sinfín de géneros caribeños y fusiones. Creador de un estilo único, el ritmo orquídea, impuso a través de su música nuevas formas creativas que influyeron en las nuevas generaciones. Moliendo café es una de sus canciones más famosas y versionadas por artistas de talla mundial. También traspasó fronteras con El burrito sabanero, que compuso y grabó junto a La Rondallita, agrupación infantil creada por él.

En sus años dorados hizo llave con Simón Díaz y su hermano, el humorista José Díaz “Joselo”, con quien popularizo varios discos de gaitas. También fue artífice de la agrupación Las cuatro monedas, junto a los hijos del pianista de la Billo’s Caracas Boy, Pat O’Brien.

Apenas tenía 17 años Hugo Blanco cuando asumió la tarea de crear la composición que marcaría su vida. En entrevista exclusiva para Arpa y Acordeón reveló que, inicialmente, había titulado su gran éxito (Moliendo café) como El zambo Manuel. La melancolía que arrastran los acordes y la historia de este personaje que carga con la tristeza y su amargura hasta los cafetales no se compaginan con la juventud del compositor. “Estaba presionado a escribir algo bonito que tuviera que ver con el café moliéndose, porque cuando hice la melodía le puse ese nombre sin pensar demasiado. Entonces me vi en aprietos a la hora de adaptarle una letra y le cambié nuevamente el nombre por Moliendo café”, contó en esa oportunidad el compositor.

Hugo Blanco se llevó gratos recuerdos de las diferentes interpretaciones que tuvo oportunidad de escuchar en vida  de su glorificada pieza musical. Una de ellas en la voz de un cantante japonés llamado Koga, quien hace 40 años le colocó por letra un grupo de nombres de medicamentos de moda y obtuvo un gran éxito en su país. Años después, volvió a subirla a la fama con nombres de nuevas medicinas que acapararon el mercado.

Nos manifestó que otro gran maestro venezolano, Mario Suárez, fue primero en grabar Moliendo Café con letra en los 60. Comentó que le impresionó mucho cuando escuchó esa versión y recordó que  “él la trabajó con su orquesta en Cuba, pero fue Xiomara Alfaro quien la internacionalizó”.

Tras su partida, todavía son muchos los homenajes que recibe este venezolano excepcional, especialmente de su pueblo que lo despidió con nostalgia, pero también con orgullo, pues con su talento contribuyó a enriquecer el patrimonio musical de su país.